Burnout: más allá del cansancio

Olas rompiendo en la orilla bajo un cielo gris
Foto: Hans en Unsplash

Hay un cansancio que se va con un fin de semana. Y hay otro que vuelve el domingo por la tarde, aunque hayas dormido, aunque hayas descansado, aunque acabes de volver de vacaciones.

Tiene nombre y está reconocido. La OMS incluyó el burnout en su clasificación internacional (CIE-11) en 2019. Lo describe como el resultado de un estrés laboral crónico que no se ha podido gestionar. No lo considera una enfermedad, sino un fenómeno ligado al trabajo, con tres caras:

Es más común de lo que parece. En Suiza, el Job Stress Index de 2022 encontró que el 30 % de las personas que trabajan se sentían emocionalmente agotadas, la cifra más alta desde 2014. A escala mundial, la OMS calcula que la depresión y la ansiedad hacen perder 12.000 millones de jornadas de trabajo al año.

Señales a las que prestar atención

Salir lleva tiempo, y se puede

La recuperación no suele ser rápida. Una revisión publicada en 2023 recoge que en Países Bajos las bajas por burnout duran de media unos 10 meses. En esa misma revisión, el único enfoque que mejoró claramente la vuelta al trabajo incluía reuniones con la empresa, no solo con la persona.

Por eso en terapia miramos las dos partes: lo que pasa en tu trabajo y lo que pasa dentro de ti, como la exigencia, la dificultad para poner límites o la necesidad de demostrar. Lo hacemos sin culpas, para entender cómo has llegado hasta aquí y qué necesitas cambiar.

Si tienes síntomas físicos o te encuentras muy mal, consulta también con tu médico. Y si llevas tiempo sosteniendo más de lo que puedes, la primera sesión es gratuita y sin compromiso.

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